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sábado, 30 de octubre de 2010

Mis amores:

Theo, mi sol.

jueves, 21 de octubre de 2010

Entrevista:

Comparto con ustedes la entrevista que realizara ayer para "Cuentame" en Detrasde.com desde la ciudad de Montebello, CA.
Gracias a Luis Ponce y a Claudia por la invitación y les invito a visitar la página.

Un abrazo,

Primera Parte



Segunda Parte

Claudia, Victoria y Luis. "Cuentame" en Detrasde.com

martes, 13 de julio de 2010

Después de tanto tiempo.

Diez años atrás caminaba por la costa del Río de la Plata, exactamente por la rambla Sur; ahí donde Javier Barrios Amorin cruza San Salvador y muere en la costanera. Era invierno. El oleaje como suele hacer durante los inviernos motevideano golpeaba sobre el cemento su furia indomable.

Bravo como ninguno, majestuoso y gris, el Río como Mar -que ni es río ni es mar- hizo las veces -cómo otras tantas veces- de padre consolador, de madre comprensiva y confidente hermano mayor.

Con la mirada perdida en busca de una orilla que nunca llega a verse, arrodillada como en el más sagrado de los altares confesé mi secreto: dejaría atrás las navidades de verano, el olor a las tortas fritas cuando llueve, al chimichurri recién hecho sobre el medio tanque, el sonido de los tambores cruzando cada domingo Isla de Flores, el vino tinto en caja y los ravioles caseros de mi madre cada vez que la visitaba.

Ni la crisis económica, ni el exilio político,  ni la mediocridad social que no aceptaba a raja tabla mi escencia  fueron razones valederas para hacer tal confesión. La única excusa posible fue el amor.
Un amor que había llegado de sorpresa para enseñarme que el mundo ni era ancho ni era ajeno. Y que detrás de los límites, las aduanas, las fronteras, existían nuevas lecciones que aprender.

Por casualidad o por designio divino yo había nacido en un país sin nombre propio. Una República situada en el lado oriental de un río de cuyo nombre se apropió: Uruguay. O Río de los pájaros pintados, como nos gusta llamarle a quienes estamos deseosos de reivindicar nuestra raíz indígena.

Crecí en una población llamada "los que bajaron del barco", hijos de emigrantes italianos y españoles. La historia que me contaron fue de exterminio y de aniquilación. Tuve que llegar a leer los libros de Galeano y de Vidart para aprender que antes de los españoles mi tierra tenía historia, raíces que se prendieron a nosotros los nietos y tataranietos en un mestizaje espiritual más que biológico.

Deseosa de aprehender el mundo de quien fuera en aquel entonces la elegida como compañera de vida,  tomé un avión y dejé impresa en mi memoria la última imágen de mi país: una vista área de azul celeste con muchos puntitos verdes. Y atrás el Río como Mar guardando mis secretos y mi promesa: "con vida o sin vida volveré a vos pero mientras te dejo lejos porque si te llevo me muero antes de llegar".

En más de una oportunidad en estos diez años por asuntos de sobrevivencia emocional tuve que acallar el recuerdo de esa caminata invernal llena de confesiones a mi río. Tuve que adoptar otro lenguaje, otras palabras, otros acentos, levantar otras banderas, dejar de tomar mate aún en mi propia casa porque el mate se comparte no se toma a solas.

Y conocí de la pasión y nacionalismo mexicano y me contagié de las cosas lindas de ese segundo hogar que generosamente se me otorgó.

Amé cada instancia vivida en la nueva tierra -aún las que cómo sudaméricana sufrí- y admiré por sobre todas las cosas el nacionalismo exagerado  de  un pueblo que me mostraba  con orgullo  su identidad indígena a pesar de la aculturización. En el fondo quería ser como ellos. Conocer el patriotismo absurdo.

Como uruguaya la identidad se me hacía ajena. Eramos el calco de una europa peninsular italo-española. Misma cultura, mismo apellido, misma sangre, mismo idioma, mismas costumbres, misma comida, misma educación.

En mi casa,  las postales y fotografías de indígenas latinoamericanos abundaban por todas partes. Recuerdo en mi viaje a Chile antes de convertirme en emigrante mi admiración por el pueblo  mapuche y huiliche.  Y mi envidia por no tener de índigena  más que una garra emocional.
 En verdad creo mi necesidad de no ser una fiel copia de mi ancestros le ganaba a la realidad.

Después de diez años de adormecer una gran parte de mí y de cuarenta y pico de años de buscar un sentimiento de orgullo nacional me siento frente a un televisor.

Miro un partido de fútbol, grito un gol con toda el alma, me pongo de pie a cantar el Himno uruguayo, con los pocos dólares que me queda me compro una camiseta celeste,  saco mi matera de cuero con la inscripción "Mi charruíta linda" comprada en la 18 de julio -que hoy se me hace tan angosta- por aquella excusa de amor que me impulsó a conocer un poco más del mundo.

Tomo el metro, me cebo un mate, no me importa que me miren, que parezca un bicho raro.  Cocino mis propias empanadas, mis choripanes, contagio a mi roommate colombiano de la emoción del encuentro con mis cosas, escribo hasta el hartazgo en las redes sociales sobre la pasión y el fervor que me brota.

Me olvido del resto, de los mexicanos, de los centroamericanos, de los españoles, de los brasileños, me olvido del orgullo de los otros  y lloro como un niño que se ha perdido de la mano de su madre y al fin la ha encontrado.

viernes, 9 de julio de 2010

catarsis ...

Una vez tube una casa, un gato, un amor y la mujer más hermosa del mundo a mi lado.

La casa olía a lavanda, a través de sus ventanas podía ver el sol amanecer y la majestuosidad de un cerro coronando la ciudad que no era mía. Al mediodía la mujer destapaba la olla que rugía desde el fuego y servía sobre mi plato las bendiciones que sus hermosas manos habían cocinado para mi.
A la noche tomaba un libro  desde el librero marrón y leía en voz alta a la mujer más bellas, las palabras de mis autores favoritos.

Sus ojos de gacela en celo incrustados en los míos despertaban la fuerza de mis manos entonces dejaba de leer y comenzaba a escribir sobre su piel mis mejores poemas. Acorralada entre un sillón de pana verde y almohadones de saten desnudaba sus prejuicios. Sus quejidos eran la música que acompañaba mis madrugadas.

En ese entonces todo era perfecto.
El gato, la mujer y yo teniamos una misma casa.
Quiero decir teniamos un mismo amor.
Y el mundo era el mejor lugar para vivir.

Eso sucedió siete años atrás ahora el mundo es una guerra de palabras. Un amor desencontrado, una casa llamada sofá, unas ganas locas de irse a no se donde. Seguramente a un lugar donde volver a tener una casa más grande, con ventanas por las cuales ver montañas que coronen una nueva ciudad, algunos hermanos para el gato, la mujer más bella del universo durmiendo a mi lado y por sobre todo un mismo amor. 

Parece tan lejos todo...y tan ridículamente inalcanzable. 

lunes, 28 de junio de 2010

La historia de mi orgullo.

“El orgullo, -decía mi padre- es algo que se lleva silenciosamente en la sangre”. Desde esa frase inaugural sobre el orgullo familiar aprendí que debía distinguir bien entre las voces del silencio que intentan callarme y los ruidos que me distraen de lo que verdaderamente creo.

Según su pensamiento, clamar a los cuatro vientos sobre lo que uno es, era caer en el pecado de la vanidad y la soberbia. En el plano político y social, mi progenitor, también abogaba por los cambios silenciosos. Creía que manifestarse públicamente contra gobiernos represores o contra una guerra, era cosa de “comunistas revoltosos”. Un verdadero patriota que deseaba el cambio social debía guardar silencio y demostrar únicamente su valentía en las urnas de votación cada cuatro años.

De acuerdo a las ideas de mi progenitor, sus nietos seguirían viviendo hoy bajo el régimen militar de los setentas. Ya que el pasaje de la dictadura militar, a la seudo democracia en América del Sur, sobrevino gracias la voz del pueblo que tubo la valentía de salir a las calles y romper el silencio manifestándose -entre otras cosas- a cacerolazos *.

El silencio en mi familia era como un idioma.

Sin hablar, siempre se sabían las verdades. Jamás durante mi adolescencia necesité presentar a mis novias como novias. A cada visita de ellas, mi padre, se encargaba de ofrecernos su recamara matrimonial. Quedando establecido para el resto del clan que aquella nueva mujer, era la actual pareja de su hija menor. El asunto era aceptar sin nombrar ni dar título. Una cómoda manera de continuar el equilibrio y la paz familiar. ¿Para que mostrar mi orgullo en palabras si tenía la cama servida y la cena en paz?

jueves, 28 de enero de 2010

Destino marcado o el poder de un abrazo.

- Quizá la historia nos recuerde esta noche -

El aroma, tu aroma metido hasta en mis huesos prevalecerá mañana y pasado y tras pasado. Todo el futuro como el polvo de Dios se ha inscrutado en mí muy a pesar de la aparente cordura, mesura, pequeña ración de negaciones.

Sé que lo sabes.
Sé que le temes.
Sé que sabemos, ambas, dos, nosotras que las palabras caerán por sí solas. Que siempre habrán excusas, inconclusas, cobardes,mentirosas en el medio. Y por sobre ellas, por arriba, el costado, por dentro un halo de energía sin definir unirá tu ombligo y mi ombligo como si una hubiese nacido para la otra.

No necesitaremos nombrarnos.
Tu nombre y el mío ya son uno solo.
Lo que la vida ha unido nada podrá separarlo.

domingo, 10 de enero de 2010

Días raros.

A veces los días son raros. Uno se levanta lleno de energía dispuesto a cambiar su vida, monta su bicicleta, se va a un parque, sube y baja montañitas de arena, corre patos, juega con el agua de un lago, se llena de sol, cierra los ojos tirado sobre el pasto, estira las piernas sobre barrotes de acero mirando de reojo esos asiáticos que tienen la vida más sana que uno. Cuenta cisnes, gansos, pájaros. Se detiene a escuchar el sonido de una piedra lanzada hacia el centro del estanque, se pierde en los círculos concéntricos del azul verdoso, se va dando luz así mismo mientras el cielo con sus blancos rostros imaginarios caen sobre la cara de uno. Entonces la vida se le va pasando en la cabeza como una cinta de 8 milímetros proyectada en la blanca pared de un cine improvisado. Pasa la vida de uno como un relámpago enceguesedor o una visión inacabada de la realidad. Todo parece ficción. Uno está tan lejos y recuerda otros ríos; otros ríos como mar, cañadas, arroyos. Digo yo, le llamo yo "las huellas del agua". Porque vengo de un país de ríos, un país donde el mar no tiene olas. Un país celeste casi azul.

A veces los días son raros y cambian. La pacífica mañana se convierte en una tarde dolorosa circunscrita a un par de frases que quizá esconden el verdadero significado de las cosas. Una punzante y aguda voz del alma gritando aire. Un miedo atroz a lo desconocido. La terquedad de un ego mal herido que busca acorralar y obligar a sentir lo que no se siente. Entonces sobrevuela el silencio como si fuese el único idioma posible. Te callas. Te guardas. Te escondes. No por cobarde sino porque a veces, cuando la batalla de antemano se sabe perdida, es mejor retirar el arsenal del campo de fuego. Guardarse las palabras también es valentía.

Entonces la tarde con olor a cabeza cabizbaja, paso lento, manos en los bolsillos buscando comer lo que el estómago ya no pide, se convierte en noche. El azul celeste ya no tiene blancos rostros imaginarios se ha pintado de negro oscuro, de alcohol comprado en la tienda del coreano que siempre pregunta si llevaras del mismo ron o del mismo wisky. La bolsa negra de plástico te señala, te etiqueta, te designa no te nombra. Te metes en tu cueva, en tu caparazón, te sirves un trago en el vaso más alto de toda la alacena. Abres tu isla electrónica y te lanzas a buscar decir lo que de otro modo no puedes. Los sorbos se transforman en letras, las letras se dibujan como lágrimas y el silencio se termina. Como se termina el día que a veces es raro, tan raro.

lunes, 4 de enero de 2010

Chau Sandro...

Desde mi madre hasta mi hermana, mi vecina y sus hijas, desde Marcelo el almacenero hasta mi maestra de primer grado, todos, lo escuchabamos en el único tocadisco del barrio. El de Reina, la más potentada del barrio, la única que también tenía televisión.

Los domingos de matiné, en el viejo cine Artigas entre bolsas de caramelo y coca colas en botella de vidrio, mirabamos sus películas.

Blanquita estaba enamorada de él y coleccionaba las viejas revista Antena, Radiolandia, Nocturno todas con la portada del Gitano de América.

Yo, la más chica de todos que pertenecería a la generación de los Bee Gees, iba creciendo con sus canciones y sus películas sin comprender muy bien lo que significaba en la vida de mi familia, de mis vecinos, de mis maestras.

Odio la muerte.
Se roba los pedazos de vida a los que ya no podré volver jamás.

viernes, 1 de enero de 2010

acto de agradecimiento

El 2009 se fué al carajo y se llevó mi lista de agradecimiento por lo acontecido en su magno pecho.
Cómo estoy un poco des-inspirada y además en la sintonía de tirarle al universo letras para dar testimonio de lo vivido aquí va:

1. Por dejarme a Theo sano.
2. Por mostrarte lo fuerte que soy.
3. Porque a pesar de ser el peor año en asuntos de cuenta bancaria y bienes materiales: mi gato y yo sobrevivimos.
4. Porque aprendí a desprenderme de todo. Menos de mi Theo.
5. Porque volví a comer tacos, menudo, pozzole, quesadillas, carne asada, pollo y pescado.
6. Porque mi nivel de alcohol aumentó pero el cuerpo resistió.
7. Porque conocí muchos amigos nuevos.
8. Porque volví a enamorarme (aunque no se han enamorado de mi)
9. Porque empezé el año 2009 aprendiendo que aún existen féminas que no les interesa qué ropa llevo puesta, cuánto gano, ni si manejo auto o tomo ómnibus.
10 Porque tengo fé en mi y no me había dado cuenta.
11. Porque comenzé a escribir más que nunca.
12. Porque me tiré al agua sin saber nadar, y ahora soy medio-reportera.
13. Porque tengo un club de fans, y eso no es para cualquiera.
14. Porque tengo un carnét de prensa y todo.
15. Porque bailé casi todo el año.
16. Porque me compré nuevos libros a pesar de que eran usados.
17. Porque rompí la maldición de seguir enganchada emocionalmente con ex.
18. Porque a pesar de estar absolutamente sin dinero y perder mi casa, mi pareja y mi madre luché por la vida del gato y aún sigue siendo mi más fiel compañero.
19. Porque pobre sí, pero rica al fin. Gané libertad.
20. Porque pude hecharle la mano a un montón de gente.
21. Porque fuí a un partido de la NBA y no pagué la entrada.
22. Porque escuché a Gloria Trevi en House of the Blues.
23. Porque me hice un poco más famosa que antes.
24. Porque coseché admiradores y también detractores.
25. Porque dejé un barrio donde me volvían loca con los fireworks.
26. Porque descubrí la Bulofm.com quien me devolvió mi conexión con Montevideo.
27. Porque conocí personalmente y logré entablar amistad con la locutora y periodista que más admiraba desde adolescente en Uruguay.
28 . Porque retomé contacto con gente muy querida que llevaba cuatro años sin saber de ella.
29. Porque Facebook me salvó la vida.
30. Porque quien más admiro (periodista) en US me dijo que escribo con las extraña y encima (y ésto es verdad) le gusta.
31. Porque estoy a un paso de conocer a quien más he querido conocer.
32. Porque no es Julia Roberts (es más inteligente)
33. Porque vivo con tres amigos gays lo que a veces me hace sentir en la Jaulas de la Locas y me divierto como pocas.
34. Porque no tengo que limpiar un apartamento ni una casa (vivo en un trayler)
35. Porque tengo un jardín lleno de rosas.
36. Porque decidí comer frijoles todos los días pero no trabajar en Mac Donald.
37. Porque decidí sacarle provecho al recorte de horas en mi empleo invirtiendo el tiempo en escribir (y hacer networking)
38. Porque confirmé que soy alérgica a la eufória de la gente frente al "Change".
39 Porque no creí jamás en el "change"
40. Porque creo en otras cosas, menos en la política.
41. Porque recuperé la lectura de Anais Nin (ya no podía vivir sin ella)
42. Porque escuché de la mejor música del mundo.
43. Porque ví más películas que en el 2008.
44. Porque adiviné cosas del futuro.
45. Porque dije basta a ciertas cosas.
46. Porque me mordí la lengua mil veces.
47. Porque soy de lo mejor que le podía pasar al mundo.
48. Porque sigo creyendo en mi corazón a pesar de todo.
49. Porque mi compu marcha divinamente bien.
50. Porque terminé el año bailando bajo la luna, en sobriedad y en paz.

sábado, 26 de diciembre de 2009

regalito de amor

Quienes me han leído por muchos años (desde mis antiguos espacios blogeros, foros y alguna que otra página electrónica) ya lo conocen. Es ese manojito de ternura que cuando me mira asoma mis ojos al cielo y me hace sentir que en algún otro lado, hay un mundo de amor.

De él he escrito unos cuantos post, y a él le debo mi mejor relato.
Este año, mi Theo sufrió su tercer accidente grave. Creí perderlo. Sin embargo una vez más me demostró sus ganas de vivir.

Amor, cuidado, oraciones, energía no le faltaron. De su mami y de los amigos y amigas de su mami que le han conocido a través de la red.
Sin pretensiones audiovisuales aquí les dejó en nombre de Theo y mío nuestro agradecimiento por ello.

El amor tiene diferentes formas, he aquí el mío:



A ustedes quienes no necesitan conocernos frente a frente para apreciarnos, gracias.

jueves, 24 de diciembre de 2009

din don dan...

Nunca he sido poseída por espíritu navideño alguno, pero este año, la cosa viene peor. A tan magnitud ha llegado mi desinterés por el tema que ya ni siquiera por obligación, compromiso o cariño alguno me he dignado a realizar alguna acción de las esperadas en estas fechas por el resto de los mortales que me rodean.

Es como si mi calendario por alguna mágica razón hubiese saltado del 24 de diciembre hasta el 1 de enero. Cuando mi jefa hizo el anuncio de vacaciones para todo el mundo, lo primero que pensé fué: "no tendré que salir a la calle, gloria a dios".

Y ha sido el paraíso espiritual que siempre anhelé.
Me he dado una buena sobredosis de información desde la prensa electrónica, me he esplayado en Facebook y Twitter a mi antojo. He tomado ron y tequila todos los días. He leído un par de libros durante toda la madrugada, he mirado ya decenas de películas y he bajado ciento de canciones.

Ni las postales navideñas, ni las luces, ni los santa inflados, ni los arbolitos de plástico, ni los regalitos por compromiso, ni la sobredosis de comida, ni los saludos a fuerza, ni los villancicos, ni la gente histérica en los centro comerciales ha tocado mi mente, cuerpo o espíritu.
Quisiera saber cuántas personas tendrán el privilegio del cual estoy disfrutando yo.

Imagino sus comentarios mentales al leer mi post. Pensarán que soy una de esas viejas infelices que viven solas porque nadie las soporta. O qué carezco de toda espiritualidad. Para no desilucionarlos les voy a decir que he tenido mi momento de reflexión navideña.
He dado gracias por lo más importante de mi vida en el 2009.

Y aquí les va:

Gracias por:

1. Facebook.
2. Twitter.
3. Blogger.
4. Gmail
5. You Tube.
6. Netflix.
7 Flirck.
8. Pandora
9. LastFM
10. My Space.

y por sobre todas las cosas IMac, Ipod y Sprint.

Ya. Ahora me siento en paz.

sábado, 19 de diciembre de 2009

confesión

Quisiera escribir las frases más bonitas que despertaran en tí el deseo de mí. Contarte mil historias, de las vividas y de las inventadas. Responder a todas tus preguntas, saciar toda curiosidad. Develarte mis secretos, confesarte mis maquiavélicas intensiones para contigo.

Quisiera desnudarme en cada letra para terminar con cada una de tus dudas. Ser como el mármol de una estatua a la cual tus ojos esculpiera. Una vocación por descubrir en ti. Un reflejo. Un ansia desbocada. Una pasión contenida por siglos, un lienzo donde poder derramar tus ganas.

Quisiera ser la pluma con la que escribas tus cartas. Y el papel donde dibujaras tu letra. La mano caliente que desbordara la fuente de tu sexo. La humedad de tus paredes, el quejido de tu poesía oculta. La historia familiar que aún no haz contado.

El primer paso, la primer caricia en tu espejo. Y el último gran amor que aún no haz vivido.

martes, 8 de diciembre de 2009

Cat Power: Wild Is The Wind

por un antojo

Bebo un sorbo. Aspiro hondo he intento escribir tres oraciones. Las borro. Acaricio al gato, miro de reojo la botella y escribo un párrafo. Lo borro. Nada resulta. Descuelgo la gabardina marrón, me enfundo la bufanda gris, abro la puerta, bajo dos escalones. El frío congela mi rostro y salgo caminar. Camino una cuadra. Es de noche, solo un par de autos dan la vuelta. La polícia estacionada en la esquina espera. Camino, doy vuelta la esquina y entro en la tienda del indú que habla español mejor de lo que yo hablo inglés. Compro otra botella de Ron (Run) y una palta (Avocado-Ahuacate).

Desde ayer tengo antojos de avocado (palta-ahuacate). Los antojos -decía mi mamá, que en paz descanse- son deseos escondidos que sale en forma de caprichos. Decía que no había que hacerle caso a los antojos. Pero mi abuelo -paterno- cuyos 99 años le otorgaban sabiduría suficente como para hacerle caso, decía que los antojos eran necesidades del cuerpo y como tal, debíamos satisfacerlas en el momento. No fuera cosa que al otro día la muerte nos sorprendiera y nos llevara el cuerpo con la necesidad a cuesta.

Por eso mi abuelo-que en paz decanse-comenzó a fumar a sus 90 años. Por un antojo. Y la muerte se los llevó a los 100. Me gustaría saber si a mi abuelo le hubiese gustado conocer Los Ángeles. El jamás subió a un avión pero contaba que de niño su bisabuelo le decía: "un día las vacas van a volar". Y el no creía en esa especie de premonición. Entonces, cuando supo de los aviones que nunca vió de cerca, dijo "mi bisabuelo tenía razón..." Bueno, mi abuelo nunca voló. Mi padre tampoco. Pero yo sí, y a veces me gustaría saber que pensarían ellos de verme aquí después de haber tomado un avión por un antojo.

Llego de nuevo al espacio que me hace de casa. Acaricio el gato.Dejo las botellas sobre el escritorio. Me sirvo otro trago. Guardo la gabardina y la bufanda. Escribo tres párrafos y algo, no los borro.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

un momento convertido en sueño

He soñado que llevabas una falda de colores. Una falda con franjas verde, azul, violeta y blanco. Tenías puestos unos aretes de plata y un collar de piedras lila. En tu mano derecha algunas otras alhajas.

He soñado que tu falda coqueteaba frente a mis ojos. Se movía al ritmo de tus piernas bajando las escaleras de una casa con un altar thailandés y una piscina con pescados japoneses. Eras como un cuadro pintado sobre una tela asiática. Con dos elefantes alrededor y algunos morrones de colores vivos por detrás.

Eras arte.

Bajaste la escalera de aquella casa decorada de silencio y aroma a jazmín. Sonreíste pensando que te gustaba aquella casa. Dijiste: "siempre queremos más".
Mirabas los árboles con devoción, y deleitabas mi oído con tu voz. Tu voz...
No lo imaginaste, no lo intuiste, no lo sospechaste.

Yo lo soñé.

Soñé que dentro de tu auto, al borde de un camino estrecho frente a un cañon profundo desde donde veíamos la ciudad mi mano se deslizaba bajo tu falda de colores verde, azul, violeta y blanco. Y tus ojos ya no pretendían más, solo exalaban arte. Mientras tu cuerpo se contorneaba al ritmo de la música del mundo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

días 7

¿Alguien sabe cómo se cuenta un cuento?
García Márquez escribió un Taller de Guión titulado: "cómo se cuenta un cuento".
El libro llegó a mis manos hace cinco años atrás en calidad de prestado sin fecha de devolución. El dueño del libro un amigo, escritor, editor que admiro y quiero mucho. Alguien que un día me invitó a formar parte de un taller de escritura en L.A.
Alquien que cumplió varias funciones agradables en mi vida.
La distancia fisica silenció nuestra relación pero jamás terminó con ella. Digamos por varias razones la misma vida nos separó. Y en esa separación crecimos en muchos aspectos.

Hoy, 7 de noviembre volvimos a encontrarnos mano a mano frente a una taza de café hablando de libros, proyectos y sueños.
Hoy, 7 de noviembre dimos el primer paso hacia otro 7 pero de julio de otro año que vendrá. En el trayecto supongo yo aprenderé a contar un cuento y el aprenderá algunas otras cosas más.

Entre los dos estará García Márquez, Varga Llosas, Cortazar, y quien sabe que otros grandes de la literatura universal.
Y entre los dos daremos formas a nuestro gran sueño.

La vida es circular. Hoy lo comprobé.

jueves, 5 de noviembre de 2009

mi mañana

Y algunos sueños que nunca había soñado se tranforman en sorpresas.
Y me llenan el día, la semana, el mes, la vida.
Son esos sorprendentes regalitos para el alma, simples. Tan simples como una invitación a soñar a partir de una sorpresa.O de un sueño que no fue sueño y sin embargo me sorprendió.


El Universo me regala pequeñas joyas que nunca pensé lucir: una invitación a viajar por la música del mundo desde la butaca de unos de los espacios culturales más hermosos del país.

Desde Portugal hasta Los Ángeles pasando por Nueva York, Sara Tavarez:




Mañana estaré aquí...click...
Que dicha tan grande haberte encontrado en L.A.

viernes, 16 de octubre de 2009

sueños ya no vengan más!

Es muy extraño que recuerde los sueños cuando despierto. Por años he creído que ni siquiera he soñado de tanto que no recuerdo. Pero en éstos días he abierto los ojos y he visto el sueño que he soñado la noche anterior.
Tan nítido lo he visto, tan claro lo he escuchado que el pecho sufre una extraña presión al recordarlo.



Hoy a la mañana, mientras repasaba las imágenes de mi último sueño, pedí no volver a soñar. Los sueños me hacen daño. Sea dormida o sea despierta. Y no entiendo porque la gente jura que los sueños son el motor de la vida.

Imagino que dependiendo de como sea tu sueño será tu vida.

Y cuando duermo, no elijo. Y cuando estoy despierta los sueños se esfuman.

Una vez me contaron que si uno contaba el sueño al despertar, la sensación del sueño se desvanecía. Entonces hoy quize contarle mi sueño a mi gato pero el estaba ocupado jugando con su comida. Así que el pecho se me sigue apretando.

martes, 29 de septiembre de 2009

en proceso...

Funciono a presión, ya lo tengo claro.
Ayer en el último minuto me senté a escribir el artículo que no queria escribir...salió. Cuando lo terminé me sentí triste. Casi no dormí.
Ya tengo claro por qué me distraigo tanto y no doy mi 100% en hacerlo.
Pero al final lo hago, quizá poniendo un 25%.
El día que dé todo ese día, me voy a San Francisco a vivir como Isabel Allende.
No quedé conforme con lo escrito...pero es un tema que voy a seguir explorando.
Porque me toca. Me llega y me da miedo.
En una revista de entretenimiento escribir sobre cáncer no es fácil.
Las limitaciones son muchas.
Pero escribir para mi es otra cosa. Y creo que por ahí va la cuestión.
Hoy escuchaba una entrevista a Isabel Allende, decía que la inocencia y la libertad con la cual escribió La casa de los espíritus jamás volvío a sentirla en ninguno de sus otros libros.
Así que debo aprovechar ésta libertad e inocencia que tengo aún.
Quizá me lleve hacia otro lado.

Quisiera quedarme en casa a escribir todo el día pero lamentablemente tengo que salir por mi dólar (que cada día es menos) para pagar mi renta y mi comida.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Viernes part. I

Siempre me ha gustado conocer desde mi propia experiencia otros mundos diferentes al mío. Esos mundo suelen relacionarse con lo prohibido, con lo marginal o con lo condenado. El mundo permitido, el convencional y deseado por por la mayoría jamás ha sido tema de mi interés.

Ayer fuí a una fiesta parecida a esas fiestas de pueblo llamadas kermeses (o parecido). No estaba en mis planes, en realidad estaba yo en Borders (una de esos negocios-cadenas gringas que tratan sobre venta de libros-discos y afines) Me encontraba allí en la sección que más odio: bussiness y desarrollo personal-autoestima. A veces actúo de manera mazoquista...

Estaba allí porque a veces suelo recordar a mi ex, y ella siempre fue, es y será devota de esos temas. Por alguna razón ayer la tuve dentro de mi cabeza todo el santo día y esa fue la causa por la cual me detuve en la sección a la que hago referencia. Tenía en mis manos un libro titulado: "Yes! attitude" cuando chilló mi celular.

Era mi roomate y amigo Y.:
- Dónde estás?
- En Borders.
- Salte de ahí y vente a Hollywood, estoy en B. hay comida gratis y un ballet folklorico con danzas mexicanas.
- No tengo ganas ni tengo hambre.
- Hay ya! dejate de tanto libro y vente que te espero.

Como estoy atravezando una de esas épocas que para donde me lleve el viento voy fuí a la caja registradora, pagué $21 y compré el libro que supuestamente cambiará mi vida. Por supuesto el autor es un gringo exitoso, los autores de éste tipo de libros todos son exitosos, rubios,altos, de ojos celestes, adinerados y se llaman Jeffrey, Depra o Michael.

Durante el viaje me sumergí en éste pequeño recetario de cómo ser exitosa, feliz y ganadora. "Si ella pudo...yo también".

Llegué a Hollywood luego de una hora de oler pescado, pollo, y otros sudores. Convengamos que el transporte público en L.A. es una amalgama de perfumes varios que entre las 7 y 8 de la noche tienen que ver con la clásica cena fastfood de quienes trabajan todo el día y no tienen tiempo de cocinar.

Cuando llegué hasta la organización llamada B. unas cien personas estaban aglomeradas en el pequeño recinto. Eran esas personas marginas, desclasadas y pertenecientes a la raza podrida: latinos, en su mayoría ilegales, pobres, maricones, con HIV.

Ese lugar el cúal tenía años de no visitar, fué el primer lugar que me dió acogida cuando llegué a L.A. Algunas de esas personas ya están muertas, otras pocas siguen allí. La vida es extraña, todo vuelve al comienzo y uno ni sabe como.

El ballet me paseó visualmente por todo México, desde Sinaloa hasta Oaxaca. Mientras comía mis tostadas con frijoles y chile y tomaba mi aguita de sandía, descubrí una hermosa mujer del otro lado del escenario. Desde que ví su cuerpo perfectamente delinado y sus ojos negros penetrantes no pude dejar de mirarla.

Ella mantenía su mirada y por momentos bajaba la vista, por lo cual cada segundo que pasaba más atraía mi atención.

- Y. quien es ese pedazo de mujer?
- Carla?...Es trangénero.
- No jodas! pues con ella me caso!!
- Estaba en mi fiesta de cumpleaños, era la más elegante de todas.
- Ah si! ya la recuerdo...tenía un vestido negro. Presentame ya mismo...

....

- Carla...Victoria...
- Hola. Te recuerdo de la fiesta de Y.
Pero estoy segura tu no me recuerdas.
- La verdad no te recuerdo (Sonriendo)
- Es lo que pasa con las mujeres bellas, opacan nuestra prescencia. No me recuerdas porque nadie nos presentó, después de que me escuchas hablar no vuelves a olvidarte de mi.

- Ja ja ja..eres ocurrente!
- Es verdad! Eres hermosa, pero eso no es novedad para ti.
- Gracias. Muy amable (bajando la mirada)
Y. me tengo que ir.
- Tan temprano?
- Si.
- Vas a un party?
- No, voy a descansar mañana voy a la fiesta de aniversario de B.
- Oh, bien.
- Y el domingo me voy a Nueva York por dos semanas.
- Por trabajo?
- No, vacaciones.
- Uy cuando sea grande quiero ser como vos. Dónde vas?
- Manhattan.
- Ok...puedo ser tu amiga?
- Ja ja ja...ya eres mi amiga!
- Bueno, te tomo la palabra,a tu regreso te llamo para cenar.
- Vale...

....