martes, 25 de mayo de 2010

conexiones inexistentes

Era domingo y mientras el insomnio sobresaltaba la madrugada en el lecho de tu casa, una imagen de tu risa se dibujaba en la pared de un bar de mala muerte donde una pequeña pista de baile se convertía en mi  infierno personal.

Una alucinación de tu rostro dibujada en la pared con fondo azul, la imagen perfecta de tu guiñada tintineante. El certero poder de tu ojo clavado sobre mi frente. El sudor bajo mi ropa, el delirio de querer estar lejos de la música y de los cuerpos ajenos. El deseo de querer estar contigo en tu casa y con tus cosas más queridas.

Pero otra sonrisa en otro cuerpo se alzó ante mí. Un cuerpo joven pegado a mi cuerpo, un par de ojos negros metiendose en mis ojos marrones. Las caderas de una mujer que ha parido  hijos y que  intentan enseñarme a bailar salsa. 

  Su pelo rizado, su color de piel canela, su seductora caricia sobre mi cuello nada tenían que ver contigo. No eras ella, y cuando mis manos apretaron sus pechos dije tu nombre.
Y como por arte de magia tu sonrisa dibujada en la pared del bar desapareció.
Quizá fue en ese momento donde despertaste sobresaltada por un ruido que jamás existió.

2 comentarios:

gerardo dijo...

WOW!!!!! Siempre llevandonos por diferentes momentos vividos...
Gracias por poder encender esa chispa interna q nos hace recordar....
Ficcion realidad?????
Sólo uno tiene la respuesta...
Saludos

vico dijo...

Gerardo, gracias por leer y dejarme saber tu impresión sobre mi catarsis. En la ficción hay tanto de realidad a veces, y en la realidad de ficción...por eso me encanta la literatura. Podemos conjugar las dos.

Saludos para vos también.