viernes, 5 de febrero de 2010

Mi pintura de vos.

Como si mis dedos fuesen pinceles y dibujara tu cuerpo sobre un lienzo. Como si de pronto nacieras desde mis manos y te proyectaras a través del tiempo, te pintaría como un mural renacentista. Como una Madonna coronada por joyas de plata y piedras preciosas.

Guardaría en ti el tesoro celestial que esconden los monasterios, la indomable beatitud de mujer sagrada; la lírica de algún himno angelical y la seducción inocente de tu sonrisa.

Serías por siempre niña-virgen, mujer-madre. La celestial imagen atemporal celadora de todos los cielos. Me guardarías del horror, de la miseria. Te convertirías en la promesa eterna de mi resurrección.
Serías de mí para ti.

De mis manos destellando color hasta la imagen felina de la hija que nunca diste a luz pero criaste. De mis manos hasta los racimos de uvas colgando a tu costado. De mis manos hasta el ropaje de tus ojos celeste y tu pelo iluminado. De mis manos hasta el borde delineado de tu rostro.

Y en mi plegarias te nombraría Madonna.


4 comentarios:

Leo dijo...

inspirada?

Vico dijo...

lo estaba

Pilar dijo...

Lo leí. En verdad escribes hermoso.

Victoria dijo...

:) Gracias por leerlo y dejármelo saber.