miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mea culpa.

Me he dado. Me he desintegrado hasta meterme en los huesos del otro.
He lastimado. He provocado lágrimas, he desilucionado, he destruido.
Solo he escrito.

No existe persona más egoísta y más generosa al mismo tiempo que un escritor.
En cada oración se va un pedazo de su vida y a la vez, sin escatimar sentimientos ajenos, arremete llevando consigo la privacidad de otros. No se necesita dar nombres ni escribir dedicatorias. Las palabras lo dicen siempre todo. Lo dejan todo al desnudo. No se puede escribir teniendole miedo a las palabras. Solo desnudandonos en cada frase se dice algo con sentido.
El escritor se entrega y entrega a los suyos. He ahí la crueldad de la letra escrita.

4 comentarios:

La voz dijo...

Un escritor es un angel caido que juega a ser Dios. Y sin embargo siempre pierde, porque su creatura crece entre sus manos alimentandose de todo aquello que está escondido en su alfarer@.
un escritor es semejante a ese que crió cuervos y le sacaron los ojos.
es un exorcismo de vida contínua escribir. un escritor es padre e hijo de sus letras.
es un ilusionista.
un voyeur de sí mismo...

vico dijo...

me gusta tu frase: "un voyeur de sí mismo"

me encantó! gracias !!! :)

Anayansi Acevedo dijo...

Dios...me encantó el post de LA VOZ, es tan certero y tan hermoso...

Vico te entiendo tanto...en mi caso personal, como anillo al dedo tu post...

Victoria dijo...

Anayansi, si, el comentario de La Voz es una joyita! :) y este es un tema que estoy pensando mucho ultimamente. Hasta donde escribiendo sin querer lastimamos a otros. Estoy leyendo la correspondencia entre Henry Miller y Anais Nin, y leo que ella esperó a la muerte de su marido Hugo para dar a conocer publicamente sus diarios. Me pareció un acto de compación extrema. La admiré más por ello.

Un abrazo y gracias por dejar tu comentario.