sábado, 27 de marzo de 2010

Historia de la pensión (Cap V)

Teníamos el deseo de comernos el mundo juntas por lo cual comenzamos dejando la pensión de Eduardo Acevedo y rentamos una piecita en una de esas pensiones que se parecen a las caballerizas de cualquier hipódromo. Un corredor largo con muchas medias puertas. El cuarto tenía un ropero con hongos incluidos, paredes que destellaban manchas de humedad y una cama de jergón con un colchón bastante apolillado.
Por aquel entonces yo jugaba a ser poeta surrealista, así que no recibía sueldo fijo. Pasaba mis días entre la Sala Artigas de la Biblioteca Nacional y escribiendo poemas en las servilletas del Sorocabana. Ella estudiaba Derecho por las mañanas y a la tarde trabajaba en una panadería.

Claro que a los pocos días de vivir juntas, Silvia me convenció de que ser poeta era para niños con papá rico o para borrachos mendigos. Y por no pertenecer a ninguna de las dos clases sociales tuve que buscar empleo como cualquier hija de vecino. Fue así que conseguí empleo en un diario comunista vendiendo avisos clasificados, diagramando algunas páginas y escribiendo algún que otro artículo de segunda.

Ninguna de las dos teníamos experiencia previa en relaciones de pareja. Ninguna de las dos había leído algún manual sobre el amor, desarrollo de la convivencia o los mejores métodos para tener un matrimonio feliz. Tampoco sabíamos hasta donde llegaría la historia. Pero éramos felices.


Los padres de Silvia comenzaron a interrogarnos sobre la clase de relación que teníamos hasta que al fin, la bien ponderada sobrina, descubrió la cereza de la torta. Por supuesto yo pasé a ser la degenerada tortillera que desvío el camino de la pobre niña normal. Y fui desterrada de su saludo, así como de los eventos familiares. Silvia sin saber cómo congeniar su vida familiar y su vida de pareja comenzó a sufrir la clásica presión de toda mujer que ha sido destinada a ser heterosexual, casarse y tener hijos. Mientras más dudas tenía menos preguntas yo podía responderle.

Jamás había dudado acerca de mi opción sexual; estaba más que claro que mi vocación por Lesbo provenía desde el parto de mi mamá. Poco podía entender sobre bisexualidad en aquellos tiempos. Pero mi intuición me decía que algo comenzaba a funcionar mal.

Durante nueve meses vivimos en aquella pensión que me recordaba a Papá Goriot de Balzac. Desde que había leído aquel libro tenía la plena convicción que el exterior de las casas reflejaban el interior de las personas que la habitaban. Así fue que Silvia, un día decidió dejar la pensión y marcharse a trabajar tiempo completo en la casa de unos ricos en Punta del Este. La finalidad de su proyecto era ahorrar dinero para luego cumplir juntas mi sueño de ser mochilera por el sur de América.

Decidí regresar al pueblo donde nací, a la casa de mis padres y retomar mis estudios que había abandonado en la preparatoria. Si quería mantener mi relación de pareja debía concentrarme en estudiar para ganar más dinero y así volver a vivir juntas en un lugar más digno. La separación sería física y temporal; la relación de pareja continuaría tal cual se había definido.
Nos mantuvimos en contacto a través de cartas, llamadas telefónicas y visitas esporádicas. El plan de irnos a recorrer el Sur seguía en pie. Mientras, yo terminaba mis materias para poder entrar a la universidad luego de que regresáramos de nuestro supuesto viaje de mochilas.

Pasaron dos meses y llegó octubre. Recuerdo muy bien que era octubre. Todo sucedió en el Festival de Rock de Montevideo, fuimos juntas a escuchar a Fito y a Faby Cantilo: “Giro” y un estado de coma, la “maruja” de rigor y la “maría” de primera. Entre medio el sexo. El portavoz de un esperma joven que rompería el encanto de nuestra historia de amor, se llamaba Gabriel y tenía 17 años.

7 comentarios:

ANONIMA VENECIANA dijo...

No ¡!!!!!!!!!!!!!!, no quiero ni pensar ¡!!!!!!!!!!!! Justamente Giros…..
“ Existe un cielo y un estado de coma “……no todo el mundo tiene primaveras…….. estoy queriendo ser otro……………”
No puedo más con esta historia…… se fue con Gabriel ¿???? Y tu amor ¿? Y todo lo que estaban luchando ¿?????? Por favor ¡!!!!!!!!! Esto es demasiado ……..
Falta mucho ¿????? Solo espero que el final no sea tan terrible como lo veo venir…… no te lo mereces.
Vene

vico dijo...

Anónima, hay que esperar para saber el final. hehe pero vale que se lo imaginen.

Saludos!

milo dijo...

Hola.
Me encontré con la historia por casualidad, pero me ha encantado.
Logras con palabras tan simples y con mucha sensibilidad abarcar una historia muy emotiva.
Yo también sigo esperando lo que sigue.
¡Felicitaciones!
milo

Ale dijo...

Nao acredito!...y esto? es la historia sin fin???...decime al menos cuántos capitulos quedan?!

Victoria dijo...

milo, pues gracias por dejar tu huella y bienvenid@!!! ya vamos en el cap V...espero hayas podido leerlo desde el principio y también que regreses por el final.

ale, cada vez queda menos de eso seguro! y mirá que la próxima microbloggaynovela que se viene es más larga!

saludos y gracias por prenderse...

Ale dijo...

Pera!...ya que voy a ser tu asistente...voy a cobrar las entradas al blog!...de algo tenemos que vivir jaja!

vico dijo...

Ale haha al menos que me envíen víveres y cervezas a ELA hahaha la cosa está dificil!