sábado, 20 de marzo de 2010

Historia de la pensión. Part l

(Toda coincidencia con la realidad, no es mera casualidad)


Ella tenia 22 años, yo 23.
Ella era coquetamente heterosexual y yo una manflora declarada. A ella los fines de semana la sorprendían con un chico distinto en las discotecas de moda. Con bolsas modernas, maquillaje a tono y sonrisas de tragos fuertes pero femeninos. A mi, con cerveza en la rambla, conversaciones sobre como conquistar una mujer y no morir de miedo.

Ella era del Partido Socialdemocratacristiano, yo un poco más radical: del Movimiento de Liberación Tupamaro. Las dos habíamos sido educada en dictadura militar, y cuando nos conocimos apenas comenzábamos a alzar las banderas en la 18 de julio mientras Silvio cantaba: “Nicaragua...nicaragüita...”.
Ella era bonita y vestía sensual, yo con jeans rotos cuando aún Calvin Klein, no rajaba sus pantalones para venderlos a 100 verdes.
Ella quería ser mujer moderna, tomaba anfetas. Yo intentaba plantar una semilla que me diera frutos relajantes.
Las dos queríamos ternura. Esa cosa que no se compra fácilmente en la farmacia.

Era clara su posición de que: “a ella no quiero ni verla porque me da asco...que asco ser tortillera!” “No sé como pueden salir con ella...” mi postura implicaba “nunca digas de esta agua no haz de beber...puede apretarte la sed”. Mientras: “Hola! Cómo estas? ¿Querés un mate? Y no, Silvia nunca quería un mate. Apenas por cortesía con disimulado asco se levantaba de la mesa del comedor y se retiraba a su cuarto, desde donde la escuchaba hablar con su amante-macho de turno entre risas y suspiros.

En la pensión viviamos 22 mujeres “normales” más, una encloseteadamente torta y una desvíada declarada. Entre todas, a pesar de todas nuestras reyertas, tratábamos de apoyarnos cuando estábamos con los típicos dramas existenciales de la edad. Era común vernos llorar confesando nuestros pecados.


En Eduardo Acevedo llovía y era sábado.
Era una de esas noches en que la claraboya de la pensión parecía caerse arriba de mi cabeza por los fuertes chaparrones invernales. Amaba leer a Ferisberto Hernández mate de por miedo en esos días típicamente montevideanos.

Estaba sola, como casi todos los sábados a la noche, cuando el teléfono sonó.
- ¿Hola está Fabi?....
- No, pero estoy yo. ¿Puede ser lo mismo?
- Pues con vos es la última persona del mundo con la cual quiero hablar.
- ....

Suspiros de lagrimones que caían intentando no escucharse.
- ¿Silvia? ¿Te sucede algo? ¿Te puedo ayudar en algo?
(ruidito de llanto aguantado que pronto comenzará a caer sobre mis oídos del otro lado del tubo)
- Sí, me pasa algo. Pero con vos no puedo hablar no entenderías nada. Además ya sabes que no te soporto.
- Bueno, no lo sabía tan claramente. Pero ahora que me lo mencionas, tengo dos orejas igual que vos para escuchar, tiempo para compartir y respiro por la nariz.
¿Alguna otra diferencia con vos para que me detestes tanto?

(Entre los ruidos de las gotas en el techo, al fin puedo escuchar el ruidito de su lluvia interna rodando por su cara)

- No sé. No quiero hablar de eso. Necesito hablar con alguien. Estoy mal, necesito hablar con alguien.
- Bueno, toma un ómnibus y veni a la pensión, estoy sola aquí.
- ¡NO! (asumo que debe llevar mayúscula por el tono de voz)
No quiero estar ahí ahora.
- Dime dónde y yo voy por vos...
- ¿Vas a salir de la casa a esta hora con esta lluvia y este frío sólo porque yo necesito hablar cuando en realidad no te soporto?
- Si. Te espero en la esquina de la Universidad, al lado del teléfono. En una hora y media. Y más te vale que estés ahí, porque no quiero mojarme al pedo, eso sí, vos me pagás el café, porque como ya sabés nunca tengo un mango.

(Clik)

Esta historia continuará mañana...



1986-87

6 comentarios:

Ale dijo...

No me digas que se volvió "masita"???? ojo con lo que se prueba en las confiterias....puede ser adictivo!!! :DDD

Y a vos más te vale que escribas en 2do cap!

ANONIMA VENECIANA dijo...

Ja.ja.ja.ja. Pensè lo mismo que Ale. Que habrà sentido que alguien a quien despreciaba tanto salga bajo la lluvia para ir a escucharla ??..... Espero el 2 cap.
Vene

Victoria dijo...

Ale y Anónima, pronto viene la segunda parte. Gracias por leer.

Saludos,

fabi dijo...

me voy a callar lo que se jajajaja besosss

Victoria dijo...

Faby hahaha no me adelantes los capítulos!

maggi dijo...

"nunca digas de esta agua no haz de beber...puede apretarte la sed"
muy sabia frase (me encanta)...