viernes, 19 de diciembre de 2008

el minuto de máximo amor

Desde adolescente cada vez que me cortaba el pelo era por una necesidad de cambio.

El más drástico de todos sucedió a los 26 . En realidad no fué un corte de pelo cualquiera en una peluquería de moda; fué todo un rito orquestado en grupo de amigos.
Sidnead O´Connor ya andaba cantando y yo obsecionada por saber cómo me vería con un cambio radical en mi imagen y deseosa de comenzar una nueva vida, reuní a mis mejores amigos y viajamos todos al pueblo donde nací.

Abastecimos el auto de alguien con muchas botellas de vodka, vino y cerveza. Una lata con marihuana, una afeitadora, varias tijeras, música de Janis, Sidnead, Kitaro, Jimmy Hendrix y Pink Floyd, Velas, inciensos y pachuli y nos fuimos al rancho del río de uno del grupo.
Entonces armé mi propio ritual.

Se encendieron las velas, los inciensos y los armaditos de "maruja". Pasamos la grabadora de casette en casette...primero uno, después otro para dejarla en la repetición profunda de Sidnead.
De los vasos pasamos a las botellas, y de las botellas a las cacerolas y todos tomaron diferentes tijeras. El espejo estaba tapado por una sábana blanca con flores amarillas frente a mis ojos.

Pablo, Ana, Clara, Bea, Javi, y no se quien más cortaron todos diferentes mechones de pelo.
Mi pelo largo (que por años no había visto corte alguno) mi pelo de hippie de los 60, lacio, negro, llovido, brillante. Mi pelo que era la envidia de mis compañeras de primaria y de secundaria y de mis envidiosas vecinitas del barrio, caía sobre el piso de hormigón.

Y yo borracha de alcohol, visiones y olores reía embriagada por el Nothing Compares 2 U...al final cuando ya casi no quedaba nada, pedí música de Kitaro, tomé la afeitadora y se la dí a Jorge. No es que Jorge fuese mi mejor amigo, sino que era el único en el que confiaba para hacer la rasurada completa. Le faltaban dos materias para terminar su carrera en medicina; no sé, asocié "doctor-depilación" y ahí empezó la obra de arte.

Nadie hablaba y yo no sabía si era de espanto o de shock por la transformación que todos veían o porque temían un ataque de histeria de mi parte. Luego me confesaron que estaban listo para llevarme al hospital en caso de tener un conflicto de identidad al ver mi cabeza desnuda.

Al decir de Jorge: "ya estás... listo!..." pedí que todos salieran de la sala.
Por unos segundo tomé aire, pensé... nada...y tiré de la sábana blanca con florecitas amarilla.
Entonces me ví, me ví como jamás me había visto: Yo, recién nacida.
Un halo de amor invadió todo mi ser. Un amor único, profundo, diferente.
Sentí romper el mandamiento de "amarás a Dios por sobre todas las cosas" porque por sobre todas las cosas, incluso por sobre Dios, solo sentía amor por mí.

Perdí la noción del tiempo y cuando al fin dejé que mis amigos abrieran la puerta, sus miedos se disiparon al encontrar a un ser impregnado de paz y de amor en lugar de una loca histérica sufriendo una desdoblamiento de personalidad!
No hicieron preguntas pero ante su persistente silencio en espera de una respuesta dije:

- Ahora comprendo por qué los monjes tibetanos se rasuran la cabeza: porque buscan el minuto de máximo amor.



9 comentarios:

Zulymaruy dijo...

jajajajaja, espectacular tu creencia de elección de Jorge por estudiar medicina¡¡¡ jajajajajaja
Nunca hice nada así de radical en mi aspecto, aunque si a las cirugías estéticas se les toma por radicales, pues si que las hice en su momento. Ahora, mientras escribo estas letras me estoy dando cuenta que mi "descubrimiento" ante el espejo fue algo así como mágico. No fue un momento de paz y no creo que los tibetanos hubiesen elegido ese ritual, por cierto¡¡ Pero sí fue un momento mágico.
Genial el relato de tus memorias.
Un beso y buen finde

vico dijo...

Zuly, tengamos en cuenta que por aquella epoca estaba mas crazy que de costumbre...igual fue una de esas locuras positivas puesto que fui muy feliz de vivir sin cabello en mi cabeza...algo que nunca olvidare.
Buen finde amiga,

Daus dijo...

villarrica es de lo mas que hay.. osea es otro nivel... viví ahí varios años, en mi divagar por este país...
ahora sobre lo del corte, que genial!!!! y sobre todo porque lo recuerdas como algo especial... lo cual es mas importante aún..besos

Natalia Astuácas dijo...

Buena experiencia Vic, que rico que te hayas encontrado en la vivencia de aquella decisión en el marco de un ritual personal tan importante...

Me acuerdo de ser una niña y ver impresionada, emocionada (con una sensación que hoy vuelvo a recordar, una alegría interna) y sorprendida aquel video de Nothing Compares... aquella mujer rapada con 0 y derramando lágrimas frente a una cámara... además con aquella melodía tan nostálgica... eso en aquella época era un poco fuerte... así como tu rapper total... era cosa de valientes...

Cuidate mucho, un abrazo.

vico dijo...

Daus, Villarrica fue uno de los tantos puntos de los cuales ame Chile. Pero en realidad, para mi, lo mas fue recorrer Chiloe de norte a sur de oeste a este. Adore aquel viaje!! buen domingo...

Natalia, :)
tengo muchas anécdotas de aquel tiempo...muchos me admiraron, otros me dieron por loca, otros pensaron que estaba en tratamiento de quimioterapia, otros que había incorporado en el espíritu de Gandhi jajaja lo cierto es que hice lo que quería hacer y muchas no se habría animado a ello, menos en un pueblo con una sociedad tan hipócrita y retrograda!!!

en fin, buen domingo

Leo dijo...

espero un día poder visitarte con mi familia y escuchar esta historia contada por vos.
Saludos, y felicidades! ;-D

vico dijo...

Leo, no dudes que asi sera.. :) y me dara gusto recibirlos en cualquier punto de mi Norte. Un abrazo y felicidades para tu linda familia.

Puta Desgraciada dijo...

Ese es uno de mis sueños...

Totalmente rapada... librarse del pelo que atrapan las ideas enrredadas en cada hebra...

Algún día cuando tenga una peluca a mano por aquello del shock...

Aunque algo es cierto, es mejor cortarselo por gusto, a que se le caiga por... En fin...

vico dijo...

Puta, si es uno de tus sueños no dejés de cumplirlo. Es lo único que puedo decirte.

Saludos,