Por años construí una gran biblioteca, y en dos días me desprendí de ella. Viajé con tres libros en la maleta y me juré no volver armar otra. Y un día sin pensarlo compré un libro, luego tres y fuí comprando hasta darme cuenta que estaba armando una nueva biblioteca en otro país. Con libros nuevos y en nuevo idioma.
Yo quisiera que el corazón fuese como mi biblioteca. Desprenderme de los sentimientos tan rápido como de los libros. Mudarme de ciudad y armar otro corazón.
Estrenar todo nuevo.
La Teta y la luna. (Cataluña)
Hace 15 años